jueves, 26 de marzo de 2015

chile.chañaral

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“Esto es peor que un tsunami”, decía afligido un hombre que grabó este miércoles con la cámara de su celular la desoladora imagen del aluvión que, en horas de la tarde de este miércoles, arrasó con la localidad minera de El Salado y prácticamente partió en dos la ciudad de Chañaral, ubicada a poco más de 97 kilómetros al norte de Caldera, en la Región de Atacama.
Los testimonios de habitantes que, para ponerse a salvo, debieron trepar a los techos de sus casas a la espera de ser rescatados por vía aérea, coparon esta noche los noticieros de los canales de televisión, que enviaron a la zona sus equipos de prensa para cubrir una tragedia que está en curso, ya que para las próximas horas la situación podría empeorar si se cumplen los pronósticos del tiempo que proyectan la caída de entre 20 y 30 milímetros más de agua en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo.
Chañaral se convirtió con el correr de las horas en el ícono del desastre. Ahí se reportaron en horas de la tarde las primeras personas desaparecidas y también las dos primeras víctimas fatales, que fueron confirmadas por el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. Dijo que se trataba de un hombre de 34 años, identificado como Hernán Cortés Cortés, quien murió en su domicilio a causa de una descarga eléctrica. La otra es una mujer de unos 45 años, cuyo cuerpo fue hallado después de ser arrastrado por las aguas del río El Salado.
Con rostro malhumorado, la autoridad confirmó pasadas las 23:00 horas que la cifra de desaparecidos había aumentado a 24, ocho de ellos en Chañaral, 10 en Diego de Almagro y seis en Tierra Amarilla. También envió un mensaje de condolencias a los familiares de los fallecidos.
El culpable de todo es un fenómeno que la Dirección Meteorológica describe en sus informes como “un núcleo frío en altura”, el mismo que desde la madrugada del martes ofreció a los nortinos un espectáculo de tormentas eléctricas e inusuales lluvias que hicieron sonreír a los nostálgicos que, desde hace 18 años, no veían correr agua por cauces como el del río Copiapó. Pero en tan sólo horas pasaron de la alegría a la preocupación, y desde ahí directamente al drama.
Es que junto a Chañaral, y las comunas de Diego de Almagro y Tierra Amarilla, la capital de la Región de Atacama es también una de las más afectadas por la tragedia. El desborde del cauce y su marea de lodo continuaban esta noche causando estragos y la situación estaba lejos de volver a la normalidad.
Lo mismo en la golpeada Chañaral, donde pasadas las 21:00 horas, y de acuerdo a reportes publicados en las redes sociales,  comenzaba un masivo operativo de evacuación ante la inminencia de un nuevo aluvión.
En Twitter se repetían también los mensajes de personas buscando a sus familiares en distintas comunas y se hablaba asimismo de que el personal de Carabineros ya no daba abasto para hacer frente a la tragedia. Los alcaldes de los distintos municipios ofrecían entrevistas en radio y TV rogando por ayuda. Afortunadamente fueron escuchados, ya que esta noche habían llegado 100 efectivos de la policía uniformada provenientes de Santiago. Y este jueves arribarán otros 200, junto a perros entrenados para la búsqueda de víctimas.
La Presidenta Michelle Bachelet llegó esta noche al aeropuerto Desierto de Atacama, ubicado entre Copiapó y Caldera, con el objetivo de tomar personalmente el control de la catástrofe, que llevó al Ejecutivo a declarar el estado de excepción constitucional en la Región de Atacama y la comuna de Antofagasta, quedando el resguardo del orden público en manos de las Fuerzas Armadas.
Pocas horas antes había llegado a la Tercera Región el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, encabezando una delegación de autoridades de ministerios sectoriales, como el de Vivienda, Salud y de Obras Públicas.
Junto al jefe de gabinete, la Mandataria sostuvo una reunión con el intendente de Atacama, Miguel Vargas, en las dependencias del Gobierno Regional. Para ello debió hacer lo que en las últimas horas han debido realizar prácticamente todos los copiapinos: meter los pies al agua. Se hace “todo lo posible”, sostuvo la jefa de Estado. Y también reconoció que “es una situación tremenda, porque los ríos siguen avanzando”.
Se espera que en las próximas horas 14 helicópteros, de Carabineros, de la Fuerza Aérea y de la Armada, se sumen a las tareas para rescatar a quienes se encuentran aislados y en riesgo de perder sus vidas. Esperanzador fue el caso de una mujer de 76 años de la localidad de Alto del Carmen, que pasó la noche en las ramas de un árbol junto a su familia y que, con la luz del día, pudo abandonar el lugar gracias a un rescate aéreo. Ella agradeció por haber mantenido los árboles ahí y haberse negado a talarlos, como numerosas veces se lo pidieron sus hijos. Se mostró feliz por el desenlace, aunque reconoció que lo había perdido todo.
La FACh dispuso que los rescates se iniciaran cuanto antes, y un helicóptero Bell 212 ya estaba listo poco antes de la medianoche con un equipo de visión nocturna para ir en busca de una familia aislada en un sector cordillerano.
El Gobierno confirmó que sólo en la Región de Atacama había más de 1.700 albergados. Distintas organizaciones ya estaban organizando la recolección de alimentos no perecibles y enseres básicos para ellos y otros miles de damnificados. En Caldera se estaban recibiendo en el Cuerpo de Bomberos y otros puntos del centro de la ciudad.
Pero que la ayuda llegue a los afectados depende de que se mejore la conectividad. El MOP ya trabajaba en la instalación este jueves de puentes mecanos en los puntos de la Ruta 5 Norte que resultaron cortados. La esperanza de las autoridades es que la lluvia sea menos intensa y la situación no se vuelva más compleja de lo que ya es. Y con la luz del día, el Gobierno de Michelle Bachelet hará las estimaciones y dará cuenta de los balances para el inicio de un nuevo proceso de reconstrucción.

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