lunes, 8 de agosto de 2016

La leyenda de los niños de ojos negros



Los niños se acercan en silencio, pero aun así parecen obligarnos a aceptar su presencia. Insisten en entrar a las casas, ya sea para usar el teléfono (para una emergencia) o para tomar un vaso de agua. Intuitivamente, nuestro cuerpo sabe que algo anda mal, pero no es sino cuando hemos abierto la puerta que nos damos cuenta de ello: los niños tienen los ojos completamente negros, no hay pupila, no hay iris, no hay ninguna mancha de blanco.

El 16 de enero de 1998, el periodista norteamericano Brian Bethel documentaba en una página web dedicada a sucesos paranormales, el que se considera la primera experiencia con un BEK. Explicaba el encuentro, dentro de su automóvil, con dos niños entre 10 y 14 años que le pidieron que les llevase a su casa para recoger el dinero que se habían dejado y con el que pensaban pagar la entrada de un cine. Uno de ellos, además, le pidió que le dejase ver su cámara fotográfica.

Bethel sintió que algo maligno se escondía. Ante la negativa de Bethel a sus peticiones, los chicos empezaron a ponerse nerviosos y a mostrar los primeros signos de agresividad. Brian Bethel reaccionó a tiempo: puso en marcha su automóvil y se largó con rapidez.

A partir de la documentación de su encuentro empezaron a proliferar los testimonios de personas que también habían tenido experiencias con BEKs o niños de ojos negros. Y todos los testimonios presentaban unos elementos comunes:

1. Los niños aparecen de la nada, como si de pronto tuvieran la capacidad de materializarse en un lugar concreto.

2. Suelen manifestarse en parejas (aunque también existen varios testimonios de BEKs que se manfiestan en solitario).

3. Sus apariciones vienen rodeadas de un aura sobranatural y, quiénes las sufren, experimentan un miedo instantáneo.

4. Oponerse a sus peticiones supone un aumento en la violencia y el nerviosismo de los muchachos.

5. Una vez la persona se marcha, lo chicos desaparecen sin dejar rastro.