domingo, 8 de octubre de 2017

Cómo era el verdadero rostro de Cleopatra


La leyenda de la belleza de Cleopatra (69 a.C. – 30 a.C.), la última reina del antiguo Egipto y la última descendiente de la dinastía ptolemaica o lágida (fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno), ha traspasado los siglos e inspirado numerosas obras de arte. Y su encanto supo cautivar a Julio César y a Marco Antonio, dos famosos militares y poderosos líderes romanos de la época.

Una reciente investigación, no obstante, indica que su atractivo pudo haber estado mucho más ligado a su inteligencia y poder de seducción, que a su aspecto físico. La egiptóloga de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, Sally-Ann Ashton, se dedicó a reconstruir las verdaderas facciones de la faraona más célebre del Imperio Egipto, basándose en los grabados de antiguas monedas y en esculturas y reproducciones de decoraciones de diversos templos de Dandara, una localidad ubicada al oeste del río Nilo.

Según las conclusiones de la egiptóloga, Cleopatra medía 1,52 mts de estatura, tenía una piel marcadamente oscura y poseía un leve sobrepeso. Su rostro, en tanto, se caracterizaba por tener una gran nariz, labios muy finos y una quijada puntiaguda, lo que se contrapone con la imagen idealizada de la reina egipcia que nos ha entregado el cine y la televisión.

Así, según recientes estudios, sería la verdadera imagen de la reina Cleopatra.

Los datos revelados parecen coincidir con lo escrito por el historiador griego Plutarco, quien escribió en su tiempo que la reina de Egipto no era hermosa en un sentido convencional, pero tenía la capacidad de embrujar con su discurso.

Cleopatra había heredado el trono de Egipto en el año 51 a.C. cuando tenía 17 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, de sólo 12, quien era además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos). A Cleopatra se le atribuyó con el correr de los siglos una belleza excepcional, sin embargo, grabados y dibujos hallados dan testimonio de que su encanto radicaba en su personalidad más que en su aspecto físico.

Fuente:
•Héctor Fuentes

Imagen:
•La Muerte de Cleopatra», cuadro del pintor francés Jean André Rixens (1874).